El tráfico en Lima es caótico. No hay trenes ni subterráneos. Caminar por la ciudad es una proeza, y conducir un auto es complicado. Un mar de taxis entorpece el tránsito, bocinazos constantes, peatones que cruzan corriendo por cualquier lado, autos furiosos que aceleran en las intersecciones, y una legión de pequeñas combis colmadas de gente, que se pelean por conseguir pasajeros, anunciando a los gritos el recorrido que hará el vehículo. Sí, es estresante, incómodo, y lento.
Pero Lima está cambiando y rápido. El año pasado entró en funcionamiento el Metropolitano, un sistema de buses articulados de gran capacidad que circula por corredores exclusivos. Este sistema introdujo un modo completamente distinto de trasladarse, que implica mayor velocidad, comodidad, seguridad. También impacta en la calidad de vida de mucha gente y su relación con la ciudad.
Adelantándose a la introducción del Metropolitano Camila Bustamente ideó el proyecto de participación ciudadana Todos somos dateros y lo puso en marcha junto con Ciudad Nuestra y La Factura. Juntos implemantaron una serie de estrategias para permitirles a los pasajeros del Metropolitano y los habitantes de Lima reportar problemas o falencias del sistema. Crearon la plataforma datea.pe, un sitio web programado en Drupal que permite al usuario ingresar sus comentarios, geolocalizarlos en un mapa, compartirlos con los demás y proponer soluciones. Además implementaron el datero móvil, puestos instalados en las estaciones del Metropolitano para ingresar in situ los dateos de los pasajeros. Mensualmente procesan la información recogida y producen los informes dateros que presentan a las autoridades con sugerencias. Y al cumplir seis meses de trabajo publicaron el periódico datero, de distribución libre y gratuita en las estaciones, que tuvo una tirada superior a los 15.000 ejemplares.
Tradicionalmente el datero es quien parado en una esquina compila la información de cuántas combis hacen un mismo recorrido, con qué frecuencia pasan, cuántos pasajeros llevan y así ayudan a regular el flujo de transporte, indicándole a los conductores si deben ir más lento o más rápido para captar más pasajeros. Esta ha sido una solución informal y auto-organizada al problema de la desregulación del transporte público en Lima.
De un modo similar Todos somos dateros busca incorporar la información que proveen los propios ciudadanos para señalarle a las autoridades cómo mejorar el sistema de transporte. Así busca producir un cambio en cómo se piensan e instrumentan las decisiones en democracia, construyendo consensos y conocimiento colaborativamente.
Victoria Messi
Febrero de 2011








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