El tráfico en Lima es caótico. No hay trenes ni subterráneos. Caminar por la ciudad es una proeza, y conducir un auto es complicado. Un mar de taxis entorpece el tránsito, bocinazos constantes, peatones que cruzan corriendo por cualquier lado, autos furiosos que aceleran en las intersecciones, y una legión de pequeñas combis [...]


Sigue al pez en: